Recordando mis meriendas de hace 50 años, cuando era un niño

Todas las tardes, al salir del colegio, con mi típico atuendo de pantalones cortos, fuera invierno o verano, corría como loco a mi casa para recoger con ahínco el anhelado trozo de pan con aceite y azúcar que me preparaba mi madre todas las tardes.

Para mí, era un ritual, sacaba parte de la miga del centro, mojaba bien de aceite el fondo del trozo de pan, esparcía una cucharada de azúcar y volvía a introducir la miga en su sitio para que se untara con el aceitepor todo su interior . Ya en esos años mozos, me encantaba el olor que desprendía su aroma. Mis padres, de origen extremeño, recibían un aceite de oliva extra de calidad extraordinaria y en casa tuvimos la fortuna de poder degustar un aceite excelente, incluso en épocas de hambruna.

Sigo recordando ese olor tan característico y profundo incluso después de haber pasado más de 50 años. En mi última visita a un pueblo de Las Hourdes pude visitar una pequeña cooperativa donde siguen elaborando aceite en una almazara a la antigua usanza, eso si con elaboradas condiciones higiénicas muy estudiadas.Este aceite me transporta a mis años juveniles de mis recordadasmeriendas, es un aceite fuerte y sabroso, ideal para ensaladas.desayunos y pan con aceite y azucar

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